Eladio 004 (Copiar)Unas pocas palabras

para mucho agradecimiento 

Yo, Eladio Cabañero López, tomellosero-manchego-español (3 universales gentilicios 3). Yo, con mis hombros tundidos de autodidacta, que a cambio de haber podido asistir a la escuela (una semana solamente fui) tuve la fortuna espontánea y libre de tener por único maestro a todo el pueblo de Tomelloso, allá en mi infancia y primera juventud, yo, por eso, hoy me siento más feliz que nunca al enterarme de esta noticia: al Instituto de Bachillerato Mixto de Tomelloso le han puesto mi nombre. El sueño para mí más remoto, puesto que nunca lo pude soñar, se ha cumplido. De verdad, de verdad, que lo que sucede en Tomelloso no sucede en ningún pueblo del mundo. 

Queridos paisanos y amigos, solidarios de mi alma, os juro que este es el más alto premio que se me haya concedido nunca y el mejor que se me pueda dar jamás. Y que ningún posible barbasagrias me diga que exagero, que no es verdad lo que digo, moviendo tercuzo la cabeza de un lado a otro, haciendo biribuses y gestos de cataor de vinagres. Es tomellosera broma. Yo, que al humor me rindo por naturaleza y devoción, suelo decir pocas veces no sé si es que puedo decir sí, como pedía Arrieta. Pero recuerdo los dichos de mi tia Margarita, para no porfiar con algún mangurrino o eI aceporrillao tercuzo profesional del no que no, solía decir, sin perder la sonrisa: “Adiós, hijo. Tanta gloria lleves como descanso dejas” o en casos de guasa declarada: “Ay, hijo mío, cuánto te quiero y qué asco me das”. 

Pero como quien dice la verdad a Dios alaba, pensándalo bien, a lo mejor esa cabeza neqarse, secretamente, dice la verdad verdadera, y es que yo no merezco tanto honor, lo que no quita para que hoy me sienta más feliz que nunca por haber nacido en Tomelloso. (¡Tornelloso, Tomelloso, a cuánto obligas! Pero qué gran suerte haber nacido aquí. debajo de tu cielo y de tus tejas). Te lo digo de corazón, o sea, a quiebraeje y a recalcamaza, como dicen los castizos tornelloseros. Acaso, pocos de tus hijos de hoy e merecemos lo suficiente. Por lo menos yo, que soy solamente un enamorado de tus gentes, un pintor verbal de tu paisaje y, acaso, un modesto cantor de tu heroica intrahistoria. Pero tú siempre has sido generoso, valiente y exigente, pero generoso con todos al final de nuestro esfuerzo. 

Muchas gracias a todos. Muchas gracias, queridos amigos, paisanos del alma, queridos, queridísirnos, generosísimos profesores del Instituto. Infinitas gracias Tomelloso, seguiré escribiendo (haciendo palotes poéticos) para merecerme algo más, para agradecerle aún más esta alzada señal de amor. Si la poesía eleva la historia de los pueblos, tus gracias me salvan, Tomelloso

ELADIO CABAÑERO 

 

 

 

(Texto de una de las cartas de agradecimiento remitidas por Eladio Cabañero al Instituto de Bachillerato) 

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